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Cuando Béjar es Chicago, una cosita Faulkner se te mete en las vísceras y un no sé qué de agosto hace que en el cielo bejarano se constele la mano derecha de John Lee Hooker.
Todo se concretó como si nada -una "nada" llamada Miguel Ángel Sánchez Paso- en una magia que ya se ha hecho costumbre: Un paisaje sobresaliente -el de Béjar-, la historia circular y brillante de la Plaza de Toros de El Castañar, un paréntesis de temperatura en el agosto más caliente de los últimos cien años y una gente extraordinaria de puro normal y cercana.
El VII Festival Internacional de Blues de Castilla y León ("Blues Béjar") arrancó el jueves, día 3, con la sabrosa mixtura de los sevillanos "Maneta de Camioneta", una ensaladita de jazz latino, funk, música brasilera, rock y su toque flamenquito. y la destacada sorpresa de Pepe Bao, un bajista que hace con su máquina de tocar lo que le da la real gana, hasta convertirla en una rítmica o en un difícil instrumento de percusión. Y siguió "Celofunk" con esa cosita del poeta Ángel González. "y para postre dejo las bañistas": setenta total de dos hermosas huríes "rare grooves", de voz negrísima y tez caucásica, acompañadas de una banda de sonido potente y perfectamente tramado.
Fue un día de funk total para armar en el cuerpo la textura del blues grande que habría de llegar.El viernes, día cuatro, arrancó con "Mr. Hurricane" sacando los primeros sonidos de "rythm and blues" con un armonicista sobresaliente que nos llevó por los mejores caminos del "bluegrass" bien aliñados en jazz y una cosita eléctrica que le daba un interesante toque de modernidad a todo el conjunto. Y luego Anna Popovic, una bomba musical llegada de Belgrado que sorprendió por su fuerza interpretativa y la potencia de su imagen en el escenario: blues, sould, jazz, worl music. que nos dejó una sensación estupenda sobre la altura musical a la que se llega en Europa en un género que siempre ha sido norteamericano por excelencia.
El día se cerró de la mejor forma con los míticos "Dr. Feelgood" de U. K. (otra banda europea de chuparse los dedos). Ya entraditos en años, mantienen el "feeling" y la elegancia que ya tenían a principios del decenio de los setenta y han ganado en su puesta en escena y en ese buen hacer tan británico que otorga el tiempo. Se notó su carisma y pesó la historia hasta el punto de que todos los presentes salimos con una cara de felicidad indescriptible.
El día cinco, el sábado que ponía fin al festival, abrimos boca con "Tea", una experimentada banda de blues madrileña con gran experiencia que trabajó en el escenario sobreponiéndose magníficamente a lo que se les venía encima: dos monstruos del blues norteamericano. El primero en aparecer ante el público fue "Big Joe Turner", de Jackson (Tenessee), que llegaba con el marbete extraordinario de haber tocado con B. B. King, Albert King, Little Milton, Earl Hooker y un largo etcétera de tipos increíbles. Su imagen potente en el escenario y el sonido más auténtico de la banda Memphis Blues Caravan nos llevaron por el mejor camino al más reconocible blues de Memphis.
Importante su concierto y para no olvidar.
Y el "clin" -esa cosa indefinible que traen los buenos finales- lo puso "Scott Henderson", un tipo crecido musicalmente en Florida, donde acompañó a Led Zeppelín o a James Brown, siendo nombrado en 1991 como el mejor guitarrista de jazz por "Guitar World". No deafraudó el colega, regalándonos un fin de fiesta único en el que se fundieron blues, rock y jazz de la forma más gozosa.
Un festival para guardar en la memoria con cinco estrellas y para conservar la entrada entre las páginas de "Lolita". Y todo gracias a Miguel y su gente.
¡Que se repita!».
Luis F. Comendador
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